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Cómo verificar una respuesta de IA antes de usarla
La revisión de una salida de IA no consiste en leerla y preguntarse si “suena bien”. Un texto puede ser fluido y contener una fecha inventada, una omisión importante o una conclusión que los datos no permiten. Este procedimiento convierte la intuición en una comprobación que otra persona podría repetir.
1. Define qué tendría que ser cierto
Antes de pedir una respuesta, escribe el resultado mínimo que necesitas. Por ejemplo: “debe extraer las fechas que aparecen en el documento, conservar las cantidades y marcar como desconocido lo que no esté indicado”. Incluye también lo que la salida no puede hacer: no decidir por un cliente, no completar datos faltantes y no convertir una estimación en un hecho.
Una instrucción delimitada facilita la revisión. Pide que la herramienta distinga entre hechos proporcionados, inferencias y preguntas pendientes. Eso no garantiza que lo haga bien, pero hace más visibles los puntos que tendrás que comprobar.
2. Divide la salida en afirmaciones
Marca cada frase que pueda ser verdadera o falsa. Separa al menos estas categorías:
- Hechos: fechas, cantidades, nombres, requisitos o citas que deben aparecer en una fuente.
- Inferencias: conclusiones que combinan varios datos y necesitan que la relación sea razonable.
- Recomendaciones: opciones que dependen de objetivos, presupuesto, contexto o preferencias.
- Ausencias: información que la respuesta no menciona pero que podría cambiar la decisión.
Si una respuesta contiene veinte afirmaciones, no la valides como un bloque. Anota una evidencia o una duda junto a cada una. El hecho de que nueve sean correctas no vuelve correcta la décima si esa puede causar el daño.
3. Elige la fuente adecuada para cada afirmación
La fuente debe ser pertinente para la pregunta, no simplemente conocida. Para una tarifa o requisito actual, empieza por la documentación oficial vigente del proveedor. Para una obligación pública, busca la administración competente o el texto normativo aplicable. Para una decisión interna, utiliza el documento y la versión aprobada por la organización.
Guarda la dirección de la fuente, su fecha de consulta y el fragmento que respalda la afirmación. Si no puedes explicar por qué una fuente es adecuada, clasifica el punto como “pendiente”, no como verificado.
4. Comprueba exactitud y cobertura
- Coincidencia: ¿la salida dice exactamente lo que afirma la fuente o añade una conclusión no escrita?
- Unidades: ¿distingue euros de porcentajes, meses de días y valores brutos de netos?
- Alcance: ¿la fuente se refiere a la misma población, país, producto, versión y periodo?
- Excepciones: ¿hay condiciones, límites o casos en los que la regla no se aplica?
- Completitud: ¿falta un dato que una persona necesitaría para actuar sin llevarse una sorpresa?
Para números, vuelve a calcular una muestra con una hoja de cálculo o una calculadora independiente. Para código, prueba entradas normales, vacías, extremas y mal formadas. Para resúmenes, compara cada afirmación con el texto original y busca especialmente negaciones, fechas y condiciones.
5. Prueba los casos que rompen la respuesta
Una prueba representativa no es solo el caso fácil. Añade como mínimo un ejemplo largo, uno ambiguo, uno incompleto y uno que contenga una excepción conocida. También incluye una pregunta fuera del alcance: el resultado seguro debería reconocer el límite o derivar, no improvisar.
Usa datos públicos, ficticios o anonimizados. No pegues conversaciones de clientes ni documentos confidenciales en una herramienta solo para probar si “funciona”. Si la tarea contiene información personal o puede afectar a dinero, salud, derechos o acceso de una persona, detén el piloto y define primero controles y revisión responsable.
6. Clasifica el resultado y decide
Una puntuación única puede ocultar un fallo crítico. Clasifica cada salida con una decisión concreta:
- Usable tras revisión: no hay errores críticos, las afirmaciones relevantes tienen evidencia y las correcciones son asumibles.
- Requiere reescritura: puede servir como borrador, pero contiene omisiones o errores que obligan a rehacer una parte.
- No usar: inventa hechos, expone datos, incumple una condición obligatoria o no permite una revisión eficaz.
Registra el tiempo de generar, comprobar y corregir. Si la revisión tarda tanto como hacer la tarea manualmente, la velocidad inicial no demuestra una mejora. Repite la comparación con varios casos antes de cambiar un proceso real.
Plantilla de control
Tarea y versión: ___ · Fecha: ___
Resultado mínimo aceptable: ___
Fuente principal y fecha de consulta: ___
Errores críticos que detienen la prueba: ___
Casos normal / ambiguo / incompleto / excepción: ___
Tiempo de generación / revisión / corrección: ___
Decisión: usar tras revisión / reescribir / no usar
Lo que esta revisión no demuestra
Un conjunto pequeño de ejemplos no prueba que una herramienta sea correcta en todos los casos ni que produzca ahorro o ingresos. Tampoco sustituye una evaluación jurídica, de seguridad o de protección de datos cuando el contexto la exige. Documenta qué has comprobado, qué no y cuándo tendrás que repetir la prueba si cambia la fuente, el proceso o la herramienta.
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